Desde la Antigüedad, el ser humano ha levantado la mirada al cielo para organizar su vida en la Tierra. El día y la noche, las estaciones, los ciclos lunares, los solsticios y equinoccios… la historia de la relojería es, en su raíz más profunda, una historia de astronomía. Antes que engranajes y resortes, antes que péndulos y escapes, estuvieron el Sol y la Luna. Durante siglos, los relojes de sol, de agua y de arena marcaron el paso del tiempo con la cadencia de los astros. Más tarde, la invención del reloj mecánico en la Europa medieval y la posterior aparición del péndulo en el siglo XVII permitieron una medición mucho más precisa, allanando el camino para complicaciones cada vez más sofisticadas. Las fases lunares, los calendarios completos y, finalmente,…