■ Hacia el fin del siglo XV, numerosos europeos instruidos creían que las brujas existían, y que ellas corrientemente practicaban actividades diabólicas, como por ejemplo la magia negra o el mal de ojo. En esa época, esas personas creían que todas las brujas o casi todas ellas hacían un explícito pacto personal con el diablo, y que este pacto con el propio satanás, daba a la bruja en cuestión el poder de desarrollar maleficios, permitiéndole entrar al servicio del maligno.
■ Por lo dicho, obviamente las brujas rechazaban in totum la fe cristiana, y como consecuencia eran rebautizadas por el propio satán, como símbolo de sumisión. Luego de esta ce’remonia, el diablo aplicaba entonces una marca (un estigma) sobre la bruja rebautizada; esta creencia estaba muy extendida en las clases…
