“Estoy en proceso de elegir qué obras traer, porque algunas son muy grandes y difíciles de transportar, pero creo que voy por las que sean como yo, coloridas y llamativas, y solo de artistas mujeres” Como ingeniera, aprendió a buscar y a analizar las estructuras de todo lo que la rodea. Como feminista, descubrió que a veces es mejor tirar abajo algunas de ellas, las más rígidas. Aunque Alejandra Castro Rioseco egresó de la universidad con una mente racional y matemática que la hizo amante del orden y la organización, su vida en una sociedad conservadora y patriarcal –como define a la chilena– la volvió idealista y sensible para el arte.
“Soy supervolada, muy soñadora y me gustan las cosas lindas. Las primeras obras las compré en Chile, hace doce…