1 A los microorganismos de tu microbiota les gusta la fibra soluble y fermentable (absorbe agua), aunque lo ideal es combinar esta con fibra insoluble, presente en cereales y semillas.
2 Cuanta más variedad de vegetales, frutas, legumbres, proteína magra y grasas buenas tomes, mejor alimentadas estarán tus bacterias. Y a mayor diversidad bacteriana, mejor salud.
3 Mete en tu cesta de la compra frutos del bosque, manzanas, cítricos, melocotones y albaricoques, plátano poco maduro, piña, higos… Come de temporada y eco.
4 La carta de estrella Michelin para tus bacterias beneficiosas incluye espárragos, cebolla, ajo, tubérculos y raíces, borraja, judías verdes, zanahoria, pepino, apio y guisantes.
5 Son también prebióticas las setas, elixir de salud. No te olvides del almidón resistente, que se consigue al cocinar patatas o…
