Si algo demuestra este look es que no hace falta mucho para conseguir un maquillaje muy sofisticado. El quid, cómo no, está en los detalles. En primer lugar, una piel luminosa. Además, tanto sombras como coloretes se aplican en dirección ascendente, hacia las sienes, de una forma sutil pero visible, lo que eleva y afina los rasgos. En los ojos, apenas un toque de lápiz y de sombra, que al ser en color marrón, en vez del clásico negro, resulta más suave y, además, por sus reflejos caoba, resalta el azul del iris. (Atención, mujeres de ojos azules: el marrón dorado y anaranjado es un sorprendente aliado…). ¿El toque final? Unas cejas impecables. Naturales, sí, generosas y potentes, pero perfectamente peinadas y en su sitio, ¡como debe ser!
SUS SECRETOS…
