Sí, eso es lo que se dice siempre que se acercan las vacaciones… “¡Estoy deseando no hacer nada…!”, “¡Tengo unas ganas de tumbarme a la bartola…!”.
Bien, pues puede que así sea para algunas, pero para la mayoría la vida cambia mucho, muchísimo, pero sigue siendo agotadora.
Playa por la mañana, toallas, crema, manguitos, sombreros, cubos, palas, pelotas, agua y…, por supuesto, una bolsa de patatas fritas para el posible desmayo.
Después, vuelta a casa, llenos de arena, con alguna chancla de los niños perdida y con el aspecto de volver de una especie de guerra.
Gazpacho, filetes empanados y helados y…, ¡por fin!, la siesta. Ahora sí, algo de descanso… Pero, como somos mujeres, pues no cerramos el ojo. Nos dedicamos a mirar el IPad o ver un capítulo…