Ciertamente llevamos meses…, años en los que la palabra disfrutar no está en nuestro vocabulario cotidiano. Disfrutar, reír, viajar…, placeres antes cercanos y que, por razones que todos conocemos, cada vez es más difícil y complicado conseguir.
Suben los impuestos, a su vez suben los precios, sube la gasolina, sube todo menos la posibilidad de pasarlo bien, de disfrutar.
No seré yo quien en este corto y sencillo editorial pueda deciros cómo conseguirlo. No es fácil y yo tampoco sé dónde está la “piedra filosofal”, pero sí que sé que una cierta “filosofía de vida” nos ayudará a lograrlo mejor.
Estoy hablando, lógicamente, de la actitud. Y es nuestra actitud ante las cosas la que hará que las veamos más bellas, más divertidas, más excepcionales, aunque no lo sean.
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