NOS CONOCÍAMOS desde hacía tiempo, por amigos comunes y por mi hermano, pero nunca había surgido nada. Una noche, mantuvimos una conversación más cercana, y desde ahí –poco a poco–, hemos llegado hasta donde estamos hoy, en Navacerrada, celebrando nuestra boda. Tengo casa aquí y es un lugar con un encanto especial. Antonio y yo venimos siempre que podemos y sentimos un vínculo especial con el pueblo. El párroco de Navacerrada, además, nos ha hecho sentirnos muy bien, por lo que ha sido una decisión magnífica. Luego lo hemos celebrado en una preciosa finca privada, también de la sierra madrileña.
He elegido un vestido de Jorge Vázquez. Siempre soñaba con que, si algún día me casaba, llevaría uno de sus diseños. Los complementos, especialmente los pendientes, de brillantes y esmeraldas,…
