Sol, sol, sol... Si de algo podemos presumir es de nuestro sol, pero entre; todos los “soles” que conocemos, el más apetecible, el más buscado, el más reconfortante, el más insólito es el sol de enero.
A quién no le vuelve loco la caricia del cálido rayo de sol a mediodía en un parque, bien abrigado, guantes y gorro incluido, pero mirando hacia arriba, hacia el cielo. Los ojos cerrados, con el pensamiento casi en blanco y emborrachándonos de los maravillosos olores de la Naturaleza... hojas amontonadas en el suelo, tierra húmeda en pleno deshielo.
Pues bien, el mes más joven del año, también el más frío, llega con este encanto bajo el brazo. Vivir con entusiasmo la Navidad es una maravilla, pero no es fácil... Fiestas, familias, comidas, cenas,…
