Soy del Puerto de Santa María y allí es donde conocí a mi marido, así que no encontramos un lugar mejor para darnos el “sí, quiero”. Nos casamos en la iglesia de San Francisco y, tras la ceremonia, lo celebramos en las Bodegas Osborne, un emplazamiento precioso con varios patios. En cada uno de ellos tuvo lugar un momento de la fiesta: el aperitivo, en el patio del Magnolio; la cena, al aire libre, con una iluminación de velas y luces, en el patio de los Naranjos, y el baile, dentro de la bodega, en un salón inmenso rodeado de barricas de vino.
Para mi vestido, confié en la diseñadora Isabel Núñez. Ella supo hacer realidad la idea que me rondaba por la cabeza: un traje con elegantes detalles de…
