El palacio del Louvre es conocido, más que nada, por el museo que acoge. El año pasado recibió casi nueve millones de visitantes. En 2022, pese a las últimas restricciones de la pandemia, 7,7 millones de personas pagaron su entrada para ver La Gioconda, la Victoria de Samotracia, la Venus de Milo, el Código de Hammurabi…, una colección de obras de arte y objetos históricos que abarca un abanico inmenso de épocas y lugares. Por eso, por lo que contiene, es fácil que a uno le pase inadvertida la relevancia del propio edificio, que fue palacio de la monarquía francesa desde el siglo xiii y sede del ejecutivo entre el xvii y el final del xviii. Solo entonces, después de la Revolución francesa, se convirtió en museo (exactamente, en 1793).…