Hábil guerrero, brillante orador, conversador cortés, bailarín, poeta, cantante, instrumentista y, por supuesto, de noble cuna. Así es el hombre ideal que describe Baldassare Castiglione en El cortesano (1528), todo un best seller del siglo xvi. Tal vez hoy parezca mucho pedir, pero para un siglo que había conocido a Leonardo da Vinci era un estándar casi razonable. Y si este era el perfecto caballero, ¿cómo debía ser la perfecta dama del siglo xvi? Sorprendentemente, no muy distinta. En el tercer capítulo del libro, Castiglione le exige “noticia de letras, de música, de pinturas; y sepa danzar bien”. Por boca de uno de sus personajes, aboga con firmeza por la instrucción femenina, y llega tan lejos como para afirmar lo siguiente: “Digo que todas las cosas que puede entender el…
