El argumento de la película Sergio y Serguéi (ver p. 97), ambientada en 1991, plantea un paralelismo muy interesante: el de la incertidumbre de un soviético dando vueltas a la Tierra mientras su país se tambalea, por un lado, y, por otro, las dudas de un cubano en un régimen cuyo principal valedor, la URSS, puede dejar de existir. Ambos personajes compartirán sus reflexiones tras encontrarse a través de sus aparatos de radioaficionado.
El caso es que la cinta, coescrita por Ernesto y Marta Daranas, parte de una historia real, la del cosmonauta, un hombre que, en espera de ser devuelto a la Tierra, pasó en el espacio 312 días. En ese lapso, su ciudad natal dejó de llamarse Leningrado y se convirtió en San Petersburgo, y la superpotencia de…
