El palacio de Gaviria, en Madrid, acoge hasta el 25 de junio una exposición dedicada al neerlandés Maurits Cornelis Escher (1898-1972), dibujante, grabador y creador de mundos insólitos. Escher dominaba técnicas como la xilografía, la litografía o el mezzotinto, firmó más de cuatrocientos grabados y unos dos mil dibujos, pero no se le recuerda por su maestría gráfica, sino por sus ingeniosos juegos visuales. Sus primeros trabajos tienen un sorprendente toque simbolista o art déco, pero ya anuncian futuros rasgos característicos, como el gusto por los pájaros, los insectos, los animales fantásticos y los edificios.
¿Negado para la arquitectura?
En Arquitectura le matriculó, precisamente, su padre, que era ingeniero civil. Pero el joven Maurits, Mauk para sus amigos, no estaba hecho para proyectar edificios de este planeta. Suspendió el primer…