A partir de la caída de Constantinopla en 1453, el Imperio turco, bajo el mando del sultán Mehmet II, iniciará su expansión hacia Europa. En 1480, las tropas otomanas desembarcan en el sur de Italia y toman, con gran conmoción para la cristiandad, la estratégica ciudad de Otranto, cuyo canal, puerta de entrada al Adriático, separa Italia de Albania tan solo por 75 kilómetros. Un año más tarde, el duque de Calabria, con ayuda de su primo el rey Fernando el Católico y del rey de Portugal, recupera la ciudad.
En 1500, Fernando envía una flota, bajo las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, a encontrarse con la armada veneciana, para, juntas, levantar el asedio de Corfú y recuperar la isla de Cefalonia de manos del ejército…
