El 8 de diciembre de 1980, John Lennon se despertó temprano. Tal vez escuchó moverse a su hijo Sean; tal vez apareció algún verso para las canciones que estaba grabando esos días. Se sentó un rato largo a mirar por la ventana de su departamento del Dakota, mientras Nueva York se ponía en marcha en un diciembre inusualmente cálido. Todavía no había nevado ni se habían visto obligados a abrigarse demasiado. Se hizo un café y fumó un cigarrillo. En la radio pasaron Watching The Wheels, el single con el que volvía al ruedo. Ya había perdido la costumbre de escuchar sus canciones en la radio. Le gustó la sensación. Sería un día ocupado. Tenía una sesión de fotos, entrevistas y terminaría la jornada grabando en el estudio. Después se…