En España, cuando hablamos de empresas, hablamos de pymes. No es ninguna exageración: más del 99% de las compañías en nuestro país son pequeñas o medianas, según datos oficiales. Somos un país de autónomos, negocios familiares y emprendedores que, cada mañana, levantan la persiana con la esperanza de sacar adelante su proyecto.
En un contexto como el actual, eso tiene un mérito enorme. Porque, no nos engañemos, el camino no es nada fácil. Las pymes españolas nos enfrentamos a obstáculos constantes: la burocracia, la financiación, la competencia…, y ahora, por si fuera poco, la digitalización y la inteligencia artificial. Que sí, que yo especialmente sé que es fundamental, me dedico a la formación en tecnología. De hecho, mi empresa está digitalizada, pero en el caso de muchas, con el día…