“Necesito un nombre”. Son solo tres palabras, pero desencadenan en el cliente un torrente de acciones, tanto deseadas como necesarias: legalizar el proyecto, crear un logotipo, estar en la red, empezar a vender… En prensa, suele aparecer el naming en su versión más edulcorada. Las reseñas sobre nuevas empresas, bautizadas como Naturgy, Pulso o AVLO, por ejemplo, son, sin embargo, la punta del iceberg de un proceso muy duro y complejo en la búsqueda del nombre que lo “resuelva” todo. Este “todo” suele empezar con una frase: “Necesito un nombre”. Son solo tres palabras, pero desencadenan en el cliente un torrente de acciones, tanto deseadas como necesarias: legalizar el proyecto, crear un logotipo, estar en la red, empezar a vender… Para el namer, es decir, el profesional a cargo de…
