La meta de un negocio con ánimo de lucro es generar valor económico para sus accionistas, satisfaciendo a la vez las necesidades de clientes, consumidores, colaboradores y proveedores. Y el propósito de una empresa va más allá del beneficio económico: busca un impacto positivo y duradero en la sociedad, economía, medio ambiente, cultura y entorno empresarial, así como en todos los actores de su ecosistema.
Un negocio necesita metas para operar con éxito. Sin embargo, una empresa con propósito debe trascenderlas e inspirar a sus actores (clientes, proveedores, accionistas, colaboradores y hasta los competidores con los que se coopera, los llamados “coopetidores”). Así no solo generará beneficios, sino que impactará de forma sostenible, positiva y transformadora en los entornos económico, social, ambiental, cultural y empresarial.
UN MODELO QUE GENERA VALOR…