Desde la segunda revolución industrial hasta la Segunda Guerra Mundial, se ha considerado a los trabajadores como fuerza bruta de trabajo, y a las personas, como recursos, inputs necesarios para los procesos industriales. La sistematización de la gestión del personal, tal y como hoy la conocemos, no se desarrolló hasta mediados del siglo XIX, y el foco se puso entonces, principalmente, en la retribución, la productividad, la administración mecanicista y las contrataciones y despidos. Como esto sigue sucediendo en no pocas empresas, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que en el siglo XXI seguimos padeciendo, en muchos casos, usos organizacionales del siglo XIX, lo cual representa un shock para muchas personas que se incorporan al mercado de trabajo y un despilfarro de talento realmente sorprendente.
DE DÓNDE VENIMOS
La…
