Hoy día existe un entorno extraordinariamente estresante para los CEO de las empresas que se traslada, con igual intensidad, al mundo de los consejeros. Bien sea debido al marco regulatorio, a los grupos de interés o al contexto macroeconómico (entorno volátil, inestabilidad geopolítica, pandemias, alza de los tipos de interés, inflación…), las responsabilidades que se deben asumir al pertenecer al máximo órgano de gobierno de una compañía son crecientes. Si el rol de consejero no se desarrolla con la diligencia debida, puede afectar a este de manera profunda, tanto en el ámbito patrimonial como reputacional.
Debido a ello, muchos CEO imprimen su particular cuota de influencia a los consejeros buscando que estos se tornen miembros pasivos; es decir, que aprueben lo que se les presenta sin gran oposición, por miedo…
