Se trata de cerrar el año con plenitud y eso no sólo significa que hay que sentirnos conformes con lo hecho, sino emocionadas por lo que vendrá. Todavía restan unos días para sembrar lo que muy pronto se convertirá en cosecha, así que empecemos por el placer de amar y regalar. Es común pensar que quien recibe es afortunada, lo cual es cierto, pero no debemos olvidar el otro lado de la moneda que, en este caso, resulta igualmente luminoso. Pensar en una persona y buscar un obsequio perfecto para ella va más allá de un compromiso forzado. De hecho, si así lo tomas, puede convertirse en una tortura. En cambio qué placentero es halagar, sorprender y conmover a alguien por medio de un detalle especial que hable de cariño,…
