Será porque nos han costado tantos siglos tratar de emparejarnos con los derechos y libertades que siempre ha gozado el sexo opuesto, o quizá ahora que hay un Día del Beso, de la Hamburguesa o del Trabajo, el calendario tuvo a bien reservar uno exclusivamente para nosotras. Cualquiera que sea el motivo, debemos festejarlo. No obstante, me sucede lo mismo que cuando hablamos de San Valentín, el día apartado al amor, como si no ejercitáramos el músculo de la pasión, el cariño y la nostalgia varias semanas al año. Pero aun así, con ese toque comercial e impositivo, me parece una estupenda oportunidad para conmemorar a tantas mujeres que vivieron con el ideal de ofrecernos mejores condiciones laborales y personales. En este número leerás sobre algunos momentos importantes en la…
