Me he adueñado del #SoySola como bandera, como justificación y hasta de excusa cuando ha hecho falta, pero llegar a este punto en el que me sienta plenamente feliz encontrándome sola me ha costado lágrimas, desengaños y muchas curitas para el corazón.
En mis veinte tuve varias historias, de todo tipo: el que amas pero no te hace caso, el mejor amigo enamorado, la enamorada del mejor amigo, el chico superbueno que no te mueve nada, el totalmente malo que te mueve todo. Ligues de una noche, historias de años, amores de verano. El artista, el extranjero, el que mi mamá quería, el que mis amigas querían, el músico, el otro músico… El que quise para marido, el que fue sólo buen sexo, al que amé profundamente, al que no…
