Todo es relativo, incluso en la moda. Lo que para alguien puede ser deseable, para otros resultar repugnante o cursi. Pero lo más interesante del tema es que la estética está cambiando, al tiempo que la receptividad del consumidor se ha ensanchado de manera drástica y hoy día gasta una fortuna por piezas innovadoras, lúdicas o creativas, aunque su material o manufactura no sean la gran cosa. En este inusual proceso, los accesorios han jugado un papel primordial, especialmente considerando que la moda sigue teniendo episodios regresivos al siglo pasado, tomando elementos de los 50, 60, 70 y 80, para salpicar las colecciones con temas retro. En cambio, los diseñadores de bolsas y zapatos, en particular, se han dado vuelo estirando los límites a fronteras nuevas: refrescando siluetas, materiales, ornamentos…
