De todas las grandes revoluciones de la moda, la más transcendental debe ser indudablemente la normalización de la mezclilla, que pasó de ser aquel invento que Levi Strauss patentara en 1873 como un estilo de pantalones creados para soportar las rudas jornadas de los mineros, hasta convertirse en la pieza de vestimenta más ubicua del planeta.
Consagrados como un objeto de culto, obsesión de artistas y diseñadores, reencarnados hasta el infinito en diferentes siluetas y versiones, e incansables en la constante búsqueda de la sublimación, la definición de los jeans perfectos se ha transformado tanto como los movimientos sociales y culturales que estos han abanderado o los momentos icónicos en la historia de la moda que han detonado.
Para mí, no existe una prenda más innegablemente libre que los jeans…
