En mi caso, fue una Baguette. Eran los primeros años de los dosmiles, yo tenía alrededor de 15, y durante un viaje familiar, conocí esa obsesión por primera vez. Faltaba mucho tiempo para que yo supiera que me quería dedicar a algo relacionado con la moda, y todavía más para que entendiera por qué, sin embargo, ahí y algo precozmente, me enamoré. No paré hasta que la conseguí. Aún hoy recuerdo estar completamente obsesionada con aquella bolsa, mi primer objeto de colección, pero sobre todo, con cómo me hacía sentir el usarla.
¿Cuál es el poder de los accesorios? Su importancia, sobra aclarar, no está relacionada únicamente con su función práctica o con su indiscutible valor como un símbolo a través del cual elegimos presentarnos ante el mundo, pues éstas…
