“In writing, you must kill your darlings”, sentencia la célebre frase de William Faulkner (aunque hay disputas acerca de su verdadero autor, pues se le ha atribuido también a Allen Ginsberg, a Oscar Wilde, a Chekhov y hasta a Stephen King). Es uno de los consejos más recurrentes que se le da a los escritores en ciernes y personalmente, mi favorito. En literatura, “darlings” se refiere a aquellas frases, párrafos o capítulos que un autor escribe y de los cuales se enamora –en ocasiones, hasta el punto de perder la objetividad sobre ellos, sobre si son claros o útiles para su narrativa y que, por lo tanto, deben ser eliminados.
Mientras planeábamos esta edición, nos preguntamos muchas veces qué es un ícono hoy en día –cómo se convierte alguien en…
