’Keeffe dijo sobre las flores, uno de los motivos más recurrentes y distintivos de su producción artística, que la decisión de pintarlas como lo hacía, a grandiosa escala y concentrándose en un fragmento específico del todo, venía de un deseo de que al observador –quien quiera que éste fuera, incluso el neoyorquino más ocupado– le resultara imposible ignorar su belleza.
Podríamos quizás explicar de la misma manera la repentina e innegable invasión floral vista en las colecciones de esta temporada que, lejos de recaer en referencias pasadas, se han determinado a frenarnos, hacernos observar y demostrar que Miranda Priestly estaba equivocada cuando sarcásticamente dijo aquello de: “¿Florales? ¿Para la primavera? Qué revolucionario”. Las flores de hoy, desde los trazos pop de Marni, los evocadores guiños de Dolce & Gabbana y…
