Cerca del primer cumpleaños
Tu hijo, que ya empieza a moverse por sí solo y a hablar, es capaz de comprender lo que significa “no” y comenzar a cooperar con los adultos, incluso cuando realmente no quiere hacerlo.
● Pero no está listo para manejar el enojo de los adultos cuando no coopera, porque no puede comprender las razones de ese enojo: para él parece surgir de la nada, como un trueno.
Tu hijo no tiene forma de saber que lo que acaba de hacer o de ocurrir (derramó la leche en tu camisa limpia, te vació el maletín de documentos), ha sido el pequeño desastre que, para vos, se convirtió en la gota que rebasó el vaso y acabó con tu paciencia.
● Incluso si ha sentido tu tensión…