QUIÉN HUBIERA PENSADO QUE TRES ANILLOS unidos entre sí podían vencer el paso del tiempo. Oro amarillo, blanco y rosa juegan con las posiciones, con los sentimientos y con la comodidad. Esta triada se llena de sentido y sentimientos: amistosos, amorosos, familiares, indefinidos. Louis Cartier imaginó esta pieza sin pensar que daba pie a la joyería moderna: un anillo que se transforma y se reinventa cada vez que lo usas. El tres tiene un significado especial, eran tres los hermanos Cartier (Louis, Pierre y Jacques) y tres boutiques históricas (París, Londres y Nueva York). Un anillo sin género, sin edad, sin fronteras, sin ninguna pretensión más que la de la belleza de cada una de sus versiones: con diamantes, sin diamantes, ancho, delgado, XL, combinado con otros materiales, otras texturas…
