“ES UNA PERSPECTIVA BASTANTE SOFOCANTE. Siempre he sido reacio al mito de la visión exacta que inevitablemente termina congelando el poder inimaginable del mundo. Por esta razón, quería restaurar otra característica en el espejo, es decir, construyendo aberraciones, encantamientos, fantasmas”, afirma Alessandro Michele. Justamente son esos espejos mágicos, de las casas de la risa en México, que algunos circos o ferias usan, donde la carcajada emana cuando uno se percibe deforme o con las piernas desproporcionalmente alargadas al torso, o más redondo, o con una gran cabeza, o con los brazos cortísimos… “una transfiguración de la realidad”. Como los fantásticos recursos teatrales que nos transportan a mundos diferentes o comunes, las famosas trampas para la vista o trompe-l’œil, Alessandro sigue experimentando sobre una línea que desde que tomó la marca…
