VUELVEN LAS TENDENCIAS.
Tengo, como es sabido, cierta reticencia a respetar las pautas prefijadas para el comportamiento. En otras palabras, no me gusta que me digan lo que es conveniente que haga para adaptarme a lo que hará el resto del género humano cuando se trate de vestir, trabajar, comer, viajar, reflexionar y amar durante los siguientes doce meses (o tal vez, nueve, si de lo que se trata es solo de volver a empezar en septiembre con el entusiasmo renovado, nuevas ambiciones de nuevas metas y a otra cosa; o, tal vez, apenas cuatro meses, si basta con esperar a la llegada de la primavera para coronarnos de tonalidades diferentes y aromas distintos: pantalones anchos o estrechos, chaquetas cortas o largas, corbatas o no, viajes a la nieve o…
