FERNANDO SANGIOVANNI (MONTEVIDEO, 1961) e Isabel Lorenzo (Carballo, A Coruña, 1964) aterrizaron en Compostela en 2002. Dejaban atrás Uruguay con un propósito: sacar adelante a la familia. Sin vínculo previo con la madera, 23 años después, su sello e impronta aportan lustre a templos gastronómicos de todo el globo –más de un centenar de estrellas Michelin en total− con sus vajillas hechas con este soporte.
En 2015 comenzaron a hacer historia al abrir su atelier, Estudio Sangiovanni, con su propia marca, Lorenzo Design, y una tienda en el casco histórico, y fundar no la clásica empresa familiar, sino una cooperativa, a la que se unieron sus dos hijos, Joaquín, grado de Carpintería en el CIFP Politécnico de Santiago, y Agustín. Fernando revivía así su condición de sieteoficios, como dicen en…
