OBJETO DE CULTO, EL ZAPATO HA DADO origen a fetichismos y encarnado mitologías, despertando el interés de estetas, historiadores y filósofos. El escritor, actor y prescriptor italiano de la elegancia en el vestir y el vivir, Giovanni Nuvoletti, enumeró en uno de sus textos algunos de los nombres con que el zapato ha ido peregrinando por el mundo y la historia: “Zueco, chanclo, sandalia, babucha, chancleta, bota, botín, chapín, alpargata, bailarina, madreña, mocasín, pantufla, zapatilla, plantilla, escarpín, zapatín, zapatón, polaina, borceguí, chinela...”. Las más autorizadas personalidades de los tribunales de la moda y de la mundanidad coinciden en atribuir al zapato una valor de símbolo social, un estatus propio. Si se quiere juzgar la elegancia de alguien, solo es preciso mirar sus zapatos. Para tener un guardarropa elegante, hay que…