BENICIO DEL TORO, INSIGNE ACTOR que ocupa la portada de GENTLEMAN en este número de junio, es el continuador de una escasa, limitada tradición cinematográfica que, desde que el cine es cine, ha venido otorgando una coartada improbable al inmenso cupo de talento que, fuera de la creciente dominación anglosajona, se ha desarrollado incesante durante décadas.
De Rodolfo Valentino a José Ferrer, de Anthony Quinn a Javier Bardem, los actores latinos, hispanos, han enfrentado un caudal de ingentes dificultades –comenzando por el aspecto, el idioma y el acento– a la hora de alcanzar un triunfo mucho más trabajado y trabajoso que el de muchos de sus compañeros de profesión ingleses o norteamericanos, algunos escandalosamente escasos de un talento que los latinos debían demostrar por partida doble o triple.
Pero, aunque…