“Elon Musk no es un lunático”, aclaró y tituló Forbes en mayo de 2003. Aunque había vendido Paypal, fundado SpaceX y aún le faltaban cinco años para su primer Tesla, el empresario sudafricano repetía como un profeta: “Podemos extinguirnos como los dinosaurios o padecer una guerra nuclear mundial. El riesgo es real, debemos entender cómo es el universo, por si necesitamos dejar el planeta Tierra”.
Dieciocho años más tarde, Musk envió astronautas a la Estación Espacial Internacional, fabricó 500.000 vehículos eléctricos, creó empresas de paneles solares, inteligencia artificial, interfaces implantables en el cerebro, perforación de túneles, y hasta promueve un nuevo sistema de transporte ultrarrápido.
También se convirtió en el ser humano más rico del mundo según las estimaciones de Forbes, aunque las cotizaciones cambian a diario y puede alternar…