Si hay una casa vivida, esa es la de Mar Flores: la modelo comparte chalé en el madrileño barrio de El Viso con su marido, el empresario Javier Merino, sus cinco hijos (todos chicos, de 23, 12 y 9 años, además de los mellizos, de 4) y dos perros, Ron y Pelusa, así como con un par de tortugas que campan a sus anchas por el jardín. En primavera los enormes ventanales del salón siempre están abiertos, de modo que el interior queda conectado con la zona exterior, que preside una piscina. «Soy muy casera, ¡demasiado! Por mí, me pasaría el día sin salir», confiesa Mar, que a sus 46 años se ha reconvertido en emprendedora (desde su web, marfloresmadrid.com, vende bolsos, accesorios y objetos para el hogar diseñados por…
