«VIVIMOS TIEMPOS DE LO INMEDIATO, DEL QUITA Y PON, PERO CUANDO SOSTIENES UNA PIEZA ÚNICA, ENTIENDES QUE ES ARTE» El entusiasmo es mi herramienta para estar en el mundo», confiesa Olivia Molina (Ibiza, 1980). Basta oírla para entender que no existe trampa en esa afirmación. Porque hay personas que hablan y otras que, al hacerlo, parecen invocar algo más profundo. Ella pertenece a este último linaje. No habla sola: con cada palabra, retumba una historia, una estirpe, una sensibilidad que no se impone, sino que envuelve. Lleva dentro la memoria de otras voces, de otros cuerpos, de escenarios antiguos. Y sin embargo, se planta en el presente con la serenidad de quien ha sabido traducir lo heredado en una forma única de estar viva. Hija del teatro, del arte y…
