No te conozco y tú a mí tampoco. Sé de ti que quieres correr una media maratón y sacarte, por fin, el carné de conducir. Que te gusta una camiseta de Laagam, que aún no te has comprado, y un bolso ridículamente grande. Que no has leído el nuevo libro de Jabois, pero lo tienes pendiente, y que vives en Santiago. Llegué a ti haciendo scroll. Yo iba en un taxi y, entre tuits despotricando del político que tocaba ese día y comentarios de OT, me encontré con tu mensaje.
En él te preguntabas «si algunos aspectos de tu vida mejorarían si entrases más dentro de la normatividad, o si, en realidad, ser guapa no te mejoraría la vida en nada». Era la primera vez que me cruzaba con tu…