mMe he pasado la vida haciendo listas. Tengo una compulsiva necesidad de anotarlo todo: en el móvil, en las libretas, en los post-its de colores o en los cuadernos con bullet points. Es una especie de manía, un impulso irracional, mi pequeña obsesión. Anoto llamadas pendientes, tareas, nombres, proyectos, citas, retos, reuniones, cumpleaños... Lo distribuyo por relevancia, separo lo urgente de lo que puede esperar, quito algunas cosas, añado otras. A veces pospongo lo que se me hace bola, planifico, redefino. Y ¡zas!, por fin, tacho. ¡Ay, qué sensación de felicidad cuando consigo tachar! Esa es mi manera de poner orden en el caos, de descargar la memoria, establecer prioridades y organizar mi día a día, las obligaciones, el trabajo y mi espacio personal. Es algo que me ayuda a…
