Me gusta el humor. En el cine y en la tele, en charlas o discursos. En música, en anuncios y podcasts. En frases escuchadas al tuntún, en un buen chiste. Y, por encima de todo, me encantan las risas que provocan los libros.
Siempre pienso que mi próxima novela será de humor; no sé si lo lograré algún día, aunque ya me aproximé al registro con el guion de la serie en audio Jodidísimas, uno de los proyectos creativos que más he disfrutado nunca. Por eso agradezco tanto que ELLE dedique este número a ese lado cómico, lúdico, irreverente, irónico o hasta sanamente ridículo de la vida.
Acabo de leer este verano Vestido de domingo, un libro de hace unos años de David Sedaris (Blackie Books), al que descubrí con…