Si no fuera porque esto es Europa, te diría que te han robado el catalizador», me dijo, al oír cómo sonaba mi coche, un amigo ucraniano recién llegado huyendo de la guerra. Me lo habían robado, por supuesto. Bienvenidos a la tierra prometida. «Europa me parecía aburrida y vieja y sola. Tantos europeos juntos, viajando, comprando, diciéndonos qué hacer y cómo hacerlo y todos viejos del alma y el cuerpo, y solos, bien solos». Esto lo dice Brenda Navarro en Ceniza en la boca. Me jode ser un poco esa Europa. Tenemos cafés y cultura, museos y edificios de piedra, y una sensación como de saberlo todo. Como si nuestra vida fuera más funcional, organizada, realizada. Tenemos terrazas con luces LED, e impuestos, y hacemos yoga, y el sushi nos…