Recuerda con orgullo actuar para los Obama en Washington, o en el Vaticano durante la ceremonia de canonización de Teresa de Calcuta, o en el aniversario de la independencia de Kosovo, o junto a la desaparecida Carrie Fisher en el film Wonderwell, o cuando Prince le escribió un poema elogioso, Pink Champagne, dedicado a esa gracia que tiene. «Ha sido y está siendo un viaje increíble, y cuando miro hacia atrás me doy cuenta de la importancia que tiene para mí y me emociono un poco, la verdad», dice Rita Ora (Pristina, 1990), quien de pequeña ya aspiraba a ser una artista 360 grados, o lo que los americanos llaman triple threat, alguien capaz de cantar, bailar y actuar. Cuando era todavía una adolescente, su madre le dijo proféticamente: «Nunca…
