Coincidiendo con el lanzamiento de mi nueva novela, ELLE dedica a Sira en este número un reportaje precioso. Volver a Sevilla para hacerlo ha sido como un regalo; es una ciudad que adoro y a la que voy a menudo, pero la maldita pandemia me ha mantenido alejada de ella -y de tantos otros destinos- durante mucho más tiempo del deseable. Pisar ahora sus calles y plazas ha despertado en mí sentimientos encontrados. Por un lado, ha resultado un lujo contemplarla desnuda de turistas, devuelta a sus ciudadanos, con apenas cuatro o cinco paseantes por la Plaza de España, vacíos los alrededores de la Giralda, desiertas las callejuelas del barrio de Santa Cruz... Por otro lado, sin embargo, duele ver cerrados tantos establecimientos, los coches de caballos parados a la…