Me encanta Diane Keaton. Me recuerda muchísimo a mi tía Susy, que era el estilazo en persona. Diane empezó a romper moldes en la legendaria Annie Hall, cuando compartía vida y trabajo con Woody Allen. El papel le sirvió para ganar el Oscar a la Mejor Actriz. Además, su look, con chaleco, corbata y sombrero masculino, marcó el momento y nos dejó una imagen imborrable. Keaton cruzaba límites sin perder una pizca de su característico chic. Chaquetas sastre, sobrias camisas blancas, pantalones de tiro alto, abrigos XL... Prendas hasta entonces destinadas al armario de los hombres pasaron al suyo con naturalidad absoluta. Se las apropió, las incluyó en su día a día, y, así, se hizo icónica.
No fue, sin embargo, la primera persona en dar ese paso, otras antes…