Tierra de campesinos y de pescadores. Playas bañadas por dos mares, el Adriático -con una costa escarpada, cincelada en roca- y el Jónico -con calas idílicas-. Al norte, la península de Gargano, con una especie de costa amalfitana en miniatura. Al sur, Salento, famosa por sus vinos y sus lenguas de agua, enmarcadas por casas colgantes, con cuevas subterráneas donde aún retumban los ecos piratas. Y, en medio, el Valle d’Itria, una llanura salpicada de viñas, olivos centenarios y atractivos pueblos encalados sobre colinas. «Esto es Puglia. Un destino intimista con tranquilas carreteras secundarias, campos frutales, grutas naturales... Una auténtica vuelta al origen», dice la diseñadora Collette Dinnigan (Sudáfrica, 1965), artífice de Casa Olivetta (casaolivetta.com), una granja en Ostuni con más de cuatro siglos de historia transformada en su hogar…
