Ya nos hemos sumergido a pulmón en el nuevo año; todo transcurre tan deprisa, deprisa, deprisa, que parece que el anterior cayó en el pozo del olvido en apenas unas semanas. Por delante, además de los propósitos individuales de cada cual -tan bienintencionados ahora como posiblemente volátiles en su conclusión-, se nos presentan días cargados de efemérides y de propuestas, iniciativas y planes que empiezan a tomar forma en la actualidad.
A lo largo de los meses venideros se cumplirán 30 años de la caída del Muro de Berlín, 50 de la llegada del Apolo 11 a la luna, 80 del final de nuestra Guerra Civil, 130 de la construcción de la torre Eiffel y 500 de la fundación de La Habana, algo que me toca un poquito de cerca…