La última vez que fui a un concierto de Joaquín Sabina, me maravilló otra vez lo que ocurre cuando canta Y sin embargo, ese tema que dice algo tan universal como «te quiero sin ti». Las parejas, cuando suena, se ponen a bailar y a susurrarse al oído la letra que Sabina entona al micrófono: «Y sin embargo, un rato cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera (...). Y sin embargo, cuando duermo sin ti, contigo sueño, y con todas si duermes a mi lado (...). Y si te vas, me voy por los tejados, como un gato sin dueño (...).». Es uno de los mayores himnos a la infidelidad que conozco, pero los enamorados se la cantan mutuamente como si fuese una declaración de amor eterno. Que quizá…