Entre juguetes o muebles, si de niño me daban a escoger, prefería los segundos”, comienza Andre Mellone. Sobre todo si eran los del estudio de su padre, el célebre Oswaldo Mellone, en su São Paulo natal. “Allí todo estaba lleno de bocetos, maquetas, modelos y prototipos (algunos de los que realizó con Jorge Zalszupin). Pasaba horas observándole y aprendiendo de su curiosidad e inspiración... Mientras él dibujaba concentrado en su mesa, yo ponía las sillas boca abajo y levantaba viviendas”, continúa. Evidentemente, a nadie le sorprendió que siguiera sus pasos. Primero se formó como arquitecto y, gracias a unos bocetos realizados con acuarelas, consiguió su primer trabajo en el estudio del arquitecto Robert A. M. Stern, al que le siguió su verdadera vocación, el interiorismo, aquella que asomaba en sus…
